Dormir es para débiles. Hace días una amiga cuestionó mis hábitos de sueño. Respondí en broma, pero en el fondo eso pienso. Desconfío de las personas que duermen temprano. La vida comienza cuando el sol se oculta.
Pasaban las 10 de la noche y yo apenas empezaba los deberes. ¿Cómo me mantengo despierto? Verá usted, querida lectora o lector, no tengo un método definitivo, pero redactaré una guía rápida de supervivencia nocturna.
Para desvelarse, uno debe nacer en el vientre de una familia trabajadora. Procure elegir un padre que sea dj o mesero en la discoteca de moda por más de una década. El progenitor debe salir temprano, muy temprano de casa y regresar casi al amanecer.
Tome café desde niño, de preferencia antes de pronunciar cualquier palabra. Tenga una nana consentidora que llene la tetera con cafeína en lugar de leche. Déjese apapachar por ella y guarde el secreto con los padres y piense “aquí nadie bebió Nescafé por la tarde”.
Reciba con gusto a su madre al volver del trabajo. Ella salió temprano de casa. Antes del amanecer encendió la secadora del cabello y preparó el desayuno. Contó plata durante horas y atendió a los clientes molestos. Bésela en el cachete y disfrute la noche con ella.
Durante más de 5 años, inicie la vida familiar después de pasar 6 horas en la escuela y otras 5 en la morada de los abuelos. Ya en casa, cene en la sala, encienda el televisor o la radio y planche el uniforme para el día siguiente. Finja que dormirá temprano.
Luego de la convivencia, ponga el videojuego de moda o mire al techo durante horas. Pregúntese por la vida después de la muerte, el tamaño de las estrellas, el próximo torneo de futbol o vea a los extraterrestres detrás de la ventana. Llore del miedo.
Recomiendo tener el portátil de discos a la mano. Reproduzca su CD favorito sin mover el walkman porque se botará. Los audífonos molestarán después de un rato. Ignore la incomodidad si quiere seguir despierto. Imagine ser una estrella de rock.
A estas alturas de la crónica, usted sospechará que los hábitos del sueño se construyen desde la infancia. Tiene razón, desvelarse requiere tiempo. No está fácil, no es cuestión de querer. Uno debe ser elegido por los poderes de la luna.
Hasta ahora no he tenido consecuencias graves por desvelarme o eso pienso. Llego a casa después de las 9 de la noche (como en la infancia) y atiendo algunos deberes del hogar (casi ninguno) y después leo, hago tarea y respondo correos.
Al final quedará poco tiempo para usted. Desbloquee el celular, ingrese a la red social favorita y mire videos cortos. Envíe memes a las amistades, escóndase de los compromisos del fin de semana y sobreviva a las invitaciones que le impidan seguir desvelándose.
En la noche llegará la soledad. Usted estará despierto mientras los débiles duermen. Pronto será la hora de ensoñar. Las mejores ideas llegarán después de la mitad de la noche. De ser necesario escriba, pero no mucho porque se le hará otro vicio.
Resista hasta el final. Saque los audífonos y ponga música. Sirva comida a los gatos y dígale cuánto los quiere. Nadie le molestará y se sentirá fuerte por no escuchar al arpa de Morfeo. En la madrugada se sentirá libre.
Repita las instrucciones cuando sea necesario. Dormir es para débiles. La gente dirá que usted tiene insomnio, pero usted sabrá que su naturaleza es la misma que los búhos. La noche revelará los secretos a los devotos.