¿Quieren saber cómo perder una consulta con la dermatóloga? Al perecer soy un experto. Ni siquiera lo intenté. Eso dice mucho de mí, debo tener el don. Me cancelaron la cita. ¿Cómo lo logré? Así anda más, sin esfuerzo.
Recibí el mensaje de la doctora un día antes de la consulta. Me recordó el horario de la cita y solicitó un texto que dijera si “Confirmo” o “Cancelo” mi asistencia. Si no recibía respuesta, cancelaría.
No escuché el timbre del celular porque dormía. Mi ciclo del sueño está cambiando. Salí de vacaciones. Duermo y despierto tarde, a las 9 o 10 de la mañana. Nunca fui bueno para despertar temprano. Mucho menos ahora sin la obligación del trabajo.
Vi el celular a las 9:34 de la mañana. Me notificaron que la doctora llegaría tarde a la cita del día siguiente por cuestiones misteriosas. La consulta de las 10:20 se recorrería a las 10:40, veinte minutos después respecto al horario programado.
Cuando desperté ya iba tarde a mi consultorio. Corrí a la regadera, no escuché música por la prisa. Elegí el outfit del día, uno conocido para no pensar en nuevas combinaciones. Serví la comida a los gatos y salí disparado a la selva de asfalto.
Siendo sincero, querido lector o lectora, olvidé la cita con la especialista. La agendé en abril, después de un tratamiento para la cara en oferta. La intervención que me hice fue con la hydrafacial, una máquina que exfolia, hidrata y protege la piel del rostro.
No es que yo sea muy viejo o vanidoso. Los dermatólogos me dan curiosidad y el acné de la adolescencia dejó sus huellas en la nariz y en las mejillas. Aproveché el descuento de las redes sociales y me aventuré con absoluta felicidad.
Aquel mediodía de abril, la doctora fue inaccesible. El procedimiento fue realizado por una asistente. Firmé un documento donde autoricé que ella, la asistente, haría el hydrafacial. No tenía opción. ¿Qué otra cosa pude hacer? La máquina exfoliadora estaba encendida.
Salí del complejo médico sin conocer a la dermatóloga. ¿Qué iba a saber yo? Fui al procedimiento porque imaginé (claramente este fue el error, imaginar) que la especialista realizaría la exfoliación y allí aclararía las dudas acerca de mi piel.
El hydrafacial duró poco más de 15 minutos, acaso 20. Fue satisfactorio, sí, porque la piel se sintió suave después de la intervención. Sentí el rostro joven otra vez. Duré días sin tocarme la cara. Por desgracia, la hidratación no duraría para siempre.
Yo sé que la asistente de la doctora me escribió un día antes para confirmar la cita, pero no pasaron ni cinco horas después del primer mensaje y ya me había cancelado por no responder.
El día que me cancelaron la consulta, llegué a mi consultorio diez minutos tarde. La sesión duró poco más de una hora. Al salir, tuve tiempo para leer con detenimiento los mensajes de la asistente de la dermatóloga.
Mi cita con la doctora fue suspendida porque no respondí a tiempo y no deposité el monto de la consulta. El mensaje de texto que recibí en la mañana (cuando todavía dormía) me advirtió que debía depositar antes de las 12 pm. Me indigné.
¿Quién tiene tiempo de responder un mensaje así de rápido? Yo no, yo soy un hombre ocupado. Tengo tres trabajos: el consultorio, la docencia y la investigación. También tengo compromisos personales que no puedo aplazar por gusto.
No le respondí a la doctora o, mejor dicho, a la asistente de la doctora. ¿Para qué si ya canceló? No tiene caso. La cita se perdió y siento que ni pude hacer nada. Sólo me dejó algunas inquietudes que escribiré a continuación.
La consulta médica con los especialistas es cara. Además, el paciente debe someterse al sistema del profesionista y, si no respondes bajo sus criterios, quedas fuera de la maquiladora de la salud. Por último, escribiré algunas preguntas.
¿Cuántas personas pueden pagar un médico especialista? ¿Cuántas horas debe trabajar la ciudadanía para pagar una cita? ¿Los servicios de salud especializada no tendrían que ser más accesibles?
Las instrucciones para perder una cita con el especialista son muy sencillas, querido lector o lectora. Ocúpese de su vida y deje los mensajes de texto para después, cuando se sienta más relajado o tenga tiempo. Son dos pasos sencillos. Confirme si está de acuerdo.