En Tijuana y a nivel nacional, Casa del Migrante en Tijuana, A.C., CMT es ejemplar en su modelo de atención a migrantes. Entre organizaciones de la sociedad civil que demuestran una plasticidad es única, por su longevidad. En días recientes sostuve pláticas con el Padre Patrick Murphy c.s.. Referiré al P. Pat (como muchos lo conocen), quien en la CMT ha fungido como el director, antes de su actual periodo de retiro, y dejando recientemente su puesto al Hermano Raúl Ochoa, Director de la CMT, y del Centro Scalabrini de Formación para Migrantes, CESFOM. Para ser sucinto en este espacio, abordaré mi conversación en partes para lectores de “Calafia Noticias”, de las que ésta es la primera.
Abrí el comienzo de nuestra plática, y recordé los años en que el P. Pat, hacía de su dirección institucional una construcción del modelo de ‘Casa’ para la defensa y protección de los derechos humanos de las personas migrantes. Mientras transcurrían los años de su dirección, entre sus muchísimas actividades, el P. Pat dio una respuesta “menos paternal” del modelo scalabriniano, aprovechando las anteriores certezas financieras. La dirección del P. Pat dio una respuesta a manera de comprender una idea; el “diálogo (con bases litúrgicas) … [en] que ofrecemos herramientas a los migrantes para ayudar … Como una pausa para ayudar en pensar en sus vidas: ¿qué cosa quieres hacer con tu vida”? Aunque con esta idea la respuesta es de origen sistémico — “holístico”, dijo P. Pat— con herramientas psicológicos, legal, trabajo social, salud, y laboral”. Entonces, que se tuviera la ayuda “para comenzar un emprendimiento, a partir de formación gratuita [sobre algún oficio], en CESFOM (Centro Scalabrini de Formación para Migrantes), no sólo tener la opción de migrar hacia Estados Unidos, sino tener [cada persona migrante] un proyecto de vida, que tiene base en nuestros valores aquí en la ‘Casa’”.
Conforme a los temas del P. Pat, esta plática viró en sentido del prestigio alcanzado por la Casa; a diferencia de otras instituciones de atención a las personas migrantes, podemos apreciar que ya no es lo que fue: un albergue ofreciendo sólo “cama, comida, y a veces ropa”. Ha alcanzado el prestigio de ser una ‘Casa’ que además de la seguridad, procura resolverle a las personas asuntos en distintas áreas de la vida conforme a sus circunstancias. Aunque ocasionalmente, alguna persona migrante pudiera tener más necesidades también; como en nuestros propios hogares familiares en que buscamos el soporte para distintos problemas en la búsqueda por nuestro desarrollo, sin importar nacionalidad. Encontrarnos como personas humanas que requieren “un cambio de vida … Nueva aquí en México … No importa si soy de aquí, o soy de otro Estado, o de otro país”. El éxito de este modelo ha sido “tratar a cada persona migrante lo más humanamente que podemos”.
Estimado lector, esta frase anterior me remitirá, en la futura colaboración, a ésta que comparto publicada; porque significa lo que los scalbrinianos vinieron a México a promover de una manera muy dedicada, cometidos con sus recursos humanos, y económicos a ayudar a la sociedad en nuestra Tijuana y en nuestro país. La visión de los scalbrinianos comprehende, virtuosamente, la desmitificación acerca de personas migrantes, que en algunos medios han sido vilipendiados porque, como varios miembros en cualquier sociedad existirán quienes, ciertamente, han caído en algunas conductas mal vistas o, incurren en faltas a la Ley, y se pretende vender noticia de lo escrupuloso a partir de lo negativo. Desmitificar es parte del esfuerzo presente, mediante estas colaboraciones, porque defender los derechos de quienes defienden los derechos de los migrantes es una carambola de varias bandas: se defiende a grupos de la población local y nacional, se defienden a instituciones encargadas de esta loable labor, a sus miembros, se defiende a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y a sus distintas leyes secundarias.
Las presentes colaboraciones se entregan para un avistamiento y entendimiento de la verdad de quiénes son realmente los migrantes; demostrar “la verdadera imagen de lo que son los migrantes” —dijo P. Pat—.