Hay diplomáticos que cumplen su encargo y hay otros que llegan, se enraízan, y cuando se van, dejan una ciudad distinta a como la encontraron. Christopher Teal pertenece a esta segunda categoría, y por eso vale la pena detenerse a reconocer su gestión al frente del Consulado General de Estados Unidos en Tijuana.
Teal asumió el cargo en agosto de 2024, con jurisdicción sobre Baja California y Baja California Sur, y ahora, tras 27 años de carrera en el Servicio Exterior estadounidense, se retira del servicio público con su último día de funciones el próximo 10 de julio. Dos años que, para quienes seguimos de cerca la relación binacional, se sintieron como una etapa de siembra intensa, particularmente en el terreno educativo.
La presidenta de Coparmex Tijuana, Elisa Ibáñez y el cónsul de EU en Tijuana, Christopher Teal.Entre los legados de su gestión está su impulso al consorcio educativo binacional CaliBaja, una plataforma de cooperación en educación superior que conecta universidades de ambos lados de la frontera. No es un proyecto que dependa de la buena voluntad de una sola persona: es infraestructura institucional. Eso, en diplomacia, es la diferencia entre dejar un recuerdo y dejar un legado.
A ese consorcio se suma la asociación de ex becarios, que mantiene conectada a toda una generación de jóvenes que pasaron por programas de intercambio educativo con Estados Unidos, y la red transfronteriza de mujeres de negocios, que ha abierto espacios de colaboración económica que antes simplemente no existían de manera organizada.
Lo que distingue el compromiso genuino de un funcionario es la disposición a involucrarse en causas que no son parte de su descripción de puesto. Su respaldo a iniciativas como Tijuana Sin Hambre, o sus visitas a instituciones como el Hospital de Salud Mental de Tijuana A.C., reflejan una convicción que él mismo ha expresado: que la relación entre ambos países se fortalece también desde el trabajo comunitario y las causas sociales, no solo desde la agenda comercial o de seguridad.
Hay un tipo de diplomacia que no cabe en los comunicados oficiales: la que se forma compartiendo la mesa, escuchando a la sociedad civil y abriendo las puertas de su casa. Quienes convivieron con Christopher Teal y su esposa, Carolina “Caro” Teal, durante estos dos años, coinciden en que no solo llegó un cónsul, llegó una pareja que se integró genuinamente a la vida de Tijuana. Esas amistades, esa cercanía humana, son quizás el legado más difícil de medir y, al mismo tiempo, el más duradero.
El consejero de Coparmex, Aldo Rodríguez; la presidenta de Coparmex Tijuana, Elisa Ibáñez y el cónsul de EU en Tijuana, Christopher Teal.Teal ha sido claro en que su salida no significa el fin del trabajo, sino el traspaso de una relación binacional que, según él mismo ha señalado, todavía tiene mucho terreno por recorrer en materia de comercio, industria y educación. Las instituciones que ayudó a construir como el consorcio educativo, la red de ex becarios, las alianzas con la sociedad civil seguirán caminando con vida propia, más allá de quien las impulsó.
Se va un cónsul que entendió la esencia de la frontera entre Tijuana y San Diego, México y Estados Unidos, no son dos realidades separadas por una línea, sino una sola comunidad entrelazada que comparte historia, economía y futuro. Gracias, Christopher y Caro, por construir puentes donde otros solo veían una línea fronteriza. Tijuana no despide a un funcionario que se va; despide a dos amigos que se quedan, aunque ya no lleven el título consular.
Durante el festejo del Día de la Independencia de Estados Unidos.