La especulación científica, la anticipación científica, la literatura de imaginación o como quiera que se le diga hoy a la Ciencia Ficción, es un género maltratado, menospreciado y marginado; no sólo el género en sí: sus lectores también han sido tratados como bichos raros. Y quizá esté bien que haya sido así. Ellos, los marginados, se quedaron entonces con todo el pastel y es un pastel muy grande y delicioso.
Algunas obras han llegado a manos de las mayorías, lo que sea que quiera decir eso, y ese happy accident se lo debemos, claro está, al cine. Películas como 2001: Odisea del espacio, Solaris, Blade Runner, Arrival o Interestellar, han hecho que ese pequeño grupo de personas encerradas en sus cuartos, salgan a que les dé un poco el sol. Han hecho que salga y que nos compartan un poco de su riqueza. Nombres como Arthur C. Clark o Ray Bradbury son famosos y con justicia. Ellos hicieron que muchos miraran un poco más de cerca y descubrieran a autores como Philip K. Dick o Stanislav Lem. Todos ellos autores maravillosos y maravillantes; y sin embargo hay nombres que incluso hoy, en la era de los buscadores y los algoritmos son prácticamente desconocidos por todos, uno de esos, es el nombre de los hermanos Strugatski: Arkadi y Boris.
Los hermanos Strugatski son los autores de una de las novelas más maravillosas que se escribieron el siglo pasado —qué viejo suena eso—, una de las novelas más influyentes y una de las novelas más desconocidas: El lunes empieza en sábado.
Sasha es un joven programador originario de Leningrado que se dirige al norte para reunirse con un grupo de amigos. En el camino se encuentra con dos hombres que le piden aventón y lo convencen de aceptar el trabajo de director del Instituto Científico de Adivinación, Sortilegio y Ocultismo (NICASIO) o lo que es lo mismo: no importa. NICASIO formalmente es un Instituto de Ciencias, pero uno que incluye a la Magia como una de sus ramas: la rama más impredecible. Se desconocen sus causas y por tanto sus consecuencias. Su la ciencia es esa cosa que podemos entender y por tanto predecir: la magia escapa a toda lógica. Por eso pretenden estudiarla. NICASIO es entonces, para decirlo con toda claridad, una escuela de magia. Una escuela que anticipó la historia y las aventuras de cierto maguito del s.XXI.
Sin duda hay ciertos paralelismos entre El lunes empieza en sábado y la saga de Harry Potter. Ambas novelas son la suma de un montón de aventuras, inventos y ocurrencias cómicas de sus personajes. ¿Es posible que J.K. Rowling se haya inspirado un poco? Quizá. ¿Importa? En lo absoluto. Los libros se mueven en dimensiones distintas. Su peso es distinto. En la saga de Potter la magia se da por sentada, en la novela de Arkadi y Boris, no. En ésta se trata de entender. Recordemos un dato: Sasha es programador y esto quizá no tendría la menor importancia si esta novela no se hubiera escrito a mediados de los años 60, cuando las computadoras eran artefactos del tamaño de una bodega. Esta novela anticipa el uso cotidiano de los dispositivos con los cuales las personas interactuamos con el mundo. Se anticipa a los algoritmos.
El lunes empieza en sábado, en perla ediciones.Por todo esto es tan extraño que este libro sea tan desconocido, porque los libros maravillosos deberían estar al alcance de todos y ahora, y este es quizá un comentario al margen, Perla Ediciones lo trajo con una traducción maravillosa en un español propio, es decir, un español mexicano, que nos permite disfrutar de esta novela.
El catálogo de Perla Ediciones se sigue llenando de títulos extraordinarios, todos en los mal llamados subgéneros: terror, fantasía, ciencia ficción. Todos sus libros son una belleza por sí mismos y vienen acompañados de prólogos y estudios que nos ayudan a poner en contexto cada una de las obras. Desde su aparición hace ya algunos años, esta editorial mexicana, ha contribuido a sacar de las sombras obras que nunca habían llegado al público mexicano y lo hizo en ediciones accesibles que no nos exigen vender un riñón, ni empeñar las escrituras de la casa para tenerlas y ahora hay que aplaudir que tenemos, por fin, esta obra extraordinaria de dos hermanos que inventaron un mundo y se anticiparon a otro.