Buscando visa, la razón de ser
Buscando visa para no volver
—Juan Luis Guerra
Aludo en esta ocasión a nuestros miembros de la comunidad de migrantes internacionales tijuanenses, enfrentando dimensiones a diferentes escalas de xenofobias racistas, clasistas y sexistas, ‘a la mexicana’. Sin que por ello obste, que son el ejemplar de ímpetu en pos de logros mostrado por ciertos (contados por varias centenas) de estos miembros hacia la sociedad tijuanense, y mexicana en su conjunto. El ‘ser fronterizo’ (término debatible) bajacaliforniano está acostumbrado a verse como mexicanos, aunque, esto sin dejar de poner atención p’ al Norte; de ahí que obtener visa estadounidense es el tema de sobremesa cotidiano de una enorme mayoría de bajacalifornianos. [NOTA: Al llegar a vivir a Baja California la década pasada, llegué sin visa, y así viví muchos años. La obtuve por razones de salud comprometida de mi padre a quien asistí muchos años y que (sin abundar en lo sombrío de este hecho), falleció en Rosarito, B.C..] Por contraste, es un lugar común decir que los migrantes están con las miras puestas p’ al Norte. Sobre los migrantes de quienes haré aquí referencia, se destacan por haberse establecido, convertidos en tijuanenses de años, expuestos a esta misma costumbre tan fronteriza como mexicana. Aun, tan patrióticos como aquellos mexicanos que piensan en el desarrollo de su vida, la de sus familias, su comunidad y en el de su sociedad tijuanense, y para quienes lo de obtener visa, lo viven justo como lo onírico, alejado de sus metas, por no decir lejano a perseguirla entre ‘logros en sus vidas’.
Sin referirme por sus nombres verdaderos, porque no cuento con sus autorizaciones para mencionarlos por nombre, referiré con placer a los pseudónimos de Solange, jovencita compasiva, empática y haitiana de 17 años; de Marie Claire, describo la autovaloración tenaz y visión de una mujer haitiana de 22 años; así también, con la determinación perseverante y claridad solidaria de Pierre, un joven haitiano de 26 años. Por referencias a características compartidas profundamente con las personas mencionadas anteriormente, y que comparto porque aprendo de ellas, debo hacer el comparativo contrastante con la generalidad de mexicanos de nuestra élite bajacaliforniana (y latinoamericanas siendo honestos); y sin ir tan lejos, entre este segmento socioeconómico de clase hay residentes quienes aspiran a que sus hijos nazcan ‘al otro lado’, resolviendo así una importante parte de su entendimiento de lo que significa su ‘ser fronterizo’. Entonces, el desarrollo ya no es atender valores de participación directa por mexicanos, para mexicanos; sino para irle borrando atributos socioeconómicos ‘de origen’, y carentes de perspectivas fundantes del futuro de México.
Acá la Historia no nos alcanzó a cubrir porque vivimos lejos y más en aquel tiempo. La élite bajacaliforniana es un segmento socioeconómico lejano a preceptos de justicia social invocados por sendos líderes emanados de la Revolución Mexicana, por la que derramó su sangre más del 10 por ciento de la población superviviente tras aquella gesta. Entre esta clase, a su membresía nunca le tocó. O sea, sangre de nuestros antepasados: nuestra sangre. De manera intelectual la élite sabe que existen estos preceptos plasmados en nuestra Constitución Política; pero lo que rige sus vidas ni ha sido dar su sangre por construir una nación de instituciones (para dejar de matarnos entre mexicanos), ni la justicia social en honor a nuestros antepasados que por nosotros (sus descendencias), murieron con ideales en la frente. Sino, que para su membresía rige el dinero y suplantar rasgos de origen nacional por los de estadounidenses, del sur de California en este caso. Por lo tanto, es perfectamente lógico que, si por sus papás no ‘están emigrados’ de nacimiento, la meta primordial en sus vidas sea obtener y mantener documentos con visados estadounidenses. De ahí, que este segmento (y de otros amplios segmentos con ansiedades de estatus socioeconómicas) considere un ‘logro de la vida’ cruzar con visa para ir “de shopping”, representando pertenencia social de clase. Sí, entre bajacalifornianos prolifera el clasismo, y (a manera de supuesto aquí rescato de cierta teoría social) que para la élite bajacaliforniana está entrecruzado con la lealtad a México. En ningún momento es el mismo entrecruzamiento para las clases sociales no pertenecientes a la élite, porque hay conmemoraciones con popularidades asombrosamente masivas, como el Halloween en Tijuana por encima de muchas otras fiestas mexicanas. No estoy diciendo que pedir “triqui-triqui” es una traición a la patria, sino que hay líneas muy tenues que, respondiendo a propaganda de distintos tipos, sí exponen como clase a la élite bajacaliforniana. De tal forma (un supuesto publicado en medios) que para la élite bajacaliforniana sí existe cierta propensión a traicionar el desarrollo y futuro de México en Baja California.
Con el telón mediático de fondo, ha sido mi experiencia escuchar y verles en las miradas a mis alumnos migrantes internacionales que, sin chistar, desean apresurarse a vivir su oportunidad para que con sus esfuerzos, a la primera, le alcancen a devolver lo que de México como nación, pero sobre todo de nuestra población de mexicanos y mexicanas, han recibido para salir del oprobio de tragedias sociales en sus países de origen. No somos conscientes los tijuanenses lo que, por gratitud hacia nosotros, varias personas de la comunidad migrante están dispuestas a poner en juego con sus vidas, y compartir en visiones y en trabajo hacia el desarrollo de México: la gratitud les brota tanto por la piel que se atreven a solicitar en las carreras de compromiso sólido con las empatías, solidaridades y conocimientos del apoyo por la vida, como es la carrera de medicina. Son auténticos patriotas mexicanos, sin haber nacido en México. Es tal su compromiso que se traicionarían a si mismos si piensan que ya su objetivo es vivir en Estados Unidos. Quieren ser tijuanenses, y vivir aquí toda su vida y lo repiten diciéndolo, entre otras formas, tomado decisiones en su educación.
Solange me pide que la apoye con enseñarle cómo ayudar a su hermanita de 15 años a quien ella quiere persuadir de no darse por vencida e inscribirse en la prepa en Tijuana. Ella está moviéndose consiguiendo información, y que a veces le cuesta trabajo filtrar para tener una ruta clara de acción. Entonces, nos escribimos diario, y ella va dilucidando que sería lo mejor para su hermana; yo aprendo de esta capacidad compasiva de sororidad con quienes tuvieran desventaja. En su mirada, a veces, llenas de lágrimas de rebeldía juvenil, brotando de sus deseos de alcanzar más lejos. Nos reconfortamos porque le comparto mi confianza de que ella está dispuesta a todo por intentar inscribir a su hermana, y a mi ella me transmite una esperanza pura.
A Marie Claire le tengo admiración templada a partir de que ni las matemáticas, ni la química orgánica, ni la bioquímica la hacían titubear; excepto el español. Es con ese don con el que algunas personas nacen de tenacidad del estudio como medio de superación que, en menos de un año, de no hablar ni una sola palabra en español, ha logrado salir adelante para trabajar inmediatamente, y tratar de apoyar a los suyos en su país de origen. Con el sueño de hacerlo en calidad de médica y salvar tantas vidas de tijuanenses como ella alcance a cubrir; es un compromiso con los mexicanos, que es decir, con México; Ese ser que ella encarna nos enorgullece a muchos.
El mismo orgullo siento por Pierre, que desde que lo conocí, supe que era como súper estrella. De hecho, con mis acompañamientos no sólo él recibe apoyo para avanzar sino también, él nutre por su sentido de compromiso empático y solidario con otros a quienes él se auto propone para ayudarles y resolver entre su comunidad asuntos relacionados con la inserción a instituciones oficiales de educación superior; que es el tema en el que trabaja quien esto escribe.
De lo que en estas líneas hago constar es la seriedad de profundo compromiso con nuestra ciudad que cientos y cientos de migrantes internacionales manifiestan a diario sin siquiera pensar en visa estadounidense ninguna. Ellos ni por accidente pondrán a los mexicanos y nuestro progreso a negociar por una visa porque sienten, muy fervientemente, una deuda de proporciones en la consciencia social; cosa que de parte de la élite bajacaliforniana es mutis mutandis.