En la plática sostenida con el Padre Patrick Murphy c.s., desde su retiro, abunda sobre una parte de la naturaleza del trabajo de los scalabrinianos en Tijuana. El Padre Pat, como le llamamos entre quienes lo conocemos desde hace años, entreñablemente guarda vivo el fuego de sus luchas de joven sacerdote en el Área Metropolitana de Los Ángeles, ofreciendo servicio a los inmigrantes de origen mexicano y latinoamericano. No sólo servicio por la oración y en la misión, sino en contra de la Propuesta 187 del xenófobo ex gobernador de California Pete Wilson, confrontándolo; y P. Pat siempre por defender los derechos humanos de inmigrantes, y siendo también, consciente de (los factores), aquello en la raíz, originando la emigración. De ello, que como receptores de personas migrantes han tenido los scalabrinianos y las scalabrinianas, su perspectiva de transformación hacia mejorar en su hospitalidad. Dice el P. Pat —“Con el transcurso de años creo que hemos cambiado la idea del trabajo con migrantes; para ofrecer una estrategia más holística”. [A lectores les refiero leerse el artículo quincenal anterior en que hago alusión a esta idea de P. Pat en Tijuanenses por Diásporas.] Esta retrospectiva breve, para redondear nuestra amena charla, la lleva a situarnos en el contexto actual, contrastando —“Al contrario de lo que está pasando ahorita en los Estados Unidos. Está echando a los migrantes afuera. Rechaza a personas humanas”.
“Tijuana siempre ha tenido en su sangre el sentido de ser hospitalarios, en todos los sentidos” —dijo P. Pat. “Y tenemos que recordar nuestras historias. Si tú vives en Tijuana, tú estás afectado por la migración, de una forma u otra. Tijuana no existiría hoy sin la labor de los migrantes que han construido esta ciudad. Todos somos beneficiarios de esto”. Entre las ciudades de México receptoras, a donde aquellos connacionales y estadounidenses de origen mexicano les envían a sus familias las remesas devengadas por su trabajo en Estados Unidos, es Tijuana la ciudad de las que (según reportes financieros, desde hace décadas, del BBVA) siempre figura entre las cinco principales receptoras de remesas. Nos remite este dato a la importancia de los migrantes como motor de la economía tijuanense, y expresa así P. Pat con las personas que muy probablemente, al haber tenido punto de paso por Tijuana con rumbo a sus búsquedas de empleo, sienten en su estrategia migratoria por algún familiar o conocido tijuanense, una especie de ‘obligación’ de esos envíos financieros. El cariz de datos reportados por instituciones bancarias y de los dichos de P. Pat, entre lectores los asumimos como la ‘deuda entre los tijuanenses’ que a los migrantes les debemos por un dinamismo financiero traducido en circulante de moneda, y que a su vez repercute en dinamismo en el mercado y sus efectos socio-económico.
Estaríamos resintiendo peor esta alza, consecuencia de la Guerra E.U-Irán, por varios productos básicos, entre varias personas y familias en nuestra ciudad, si no fuera que estamos estructuralmente respaldados por esa noción de ‘obligación’; y todos debemos estar agradecidos con el carácter migratorio de Tijuana y sus migrantes. Y, claro. No falta algún ingrato que niegue la gratitud que en estas líneas propongo. Como, justo P. Pat refiere de un feligrés quien le preguntó al salir de misa; “Padre si voté por Trump; ¿es pecado?”, y revira P. Pat —“No es pecado. No sé por qué motivo tomaste esa decisión, pero no es un pecado. Y, tú eres libre de votar por quien te guste… Y se veía un señor que era migrante. Tenía sus papeles, pero quiere poner frenos a la movilidad de los demás. Creo que, de vez en cuando, esto pasa aquí [en Tijuana] también. Hay un poquito de xenofobia que hemos visto en los últimos años; que no estaba presente hace 20 años atrás. Creo que la influencia de los Estados Unidos es clara. Creo que cuando existe tanta xenofobia del otro lado, no todo mundo pero en varios casos, esto puede influenciar. Cuando empieza la gente a decir que están ‘perdiendo mis derechos por causa de los migrantes’; o, la mala fama que tienen los migrantes en este país, a veces, porque es una imagen que nos es cien por ciento positiva, entonces, creo que tenemos que luchar como scalabrinianos… La mayoría [de personas migrantes] son buena gente, luchando por la vida” —cerró el P. Pat.