¿Qué foto subiré a Instagram? Parece mentira, pero es una decisión complicada. En algunas tomas, la nariz no se ve respingada como me gusta. Los años ya pasaron por el cuerpo. La cara perdió el brillo de la juventud y los efectos de la gravedad son indiscutibles.
La cirugía plástica es una opción. Tijuana es la segunda ciudad con más intervenciones quirúrgicas en el mundo. Miles de personas viajan a la metrópolis porque no les gusta su aspecto.
¿Por qué deseamos cambiar tanto la apariencia? ¿Será cierto que nacemos en el cuerpo equivocado? Nos miramos al espejo y no nos gusta lo que vemos. Somos demasiado altos o bajos. El color de la piel nos avergüenza. El peso da inseguridad.
Mientras, el cuerpo no deja de transformarse. El primer cambio pasa durante la pubertad: la voz, la figura del torso, la identidad y el tamaño de prácticamente todo. Nos guste o no, el crecimiento implica la muda de piel.
Para muchos, el problema es que la imagen interior no cambia junto a la imagen exterior. El retrato envejece, pero en el fondo queremos ser los jóvenes de siempre. Como Dorian Gray.
Durante un tiempo funcionará aceptarse tal y como uno es, pero el consejo no resistirá mucho. Nadie lo cree, pero el envejecimiento es real. Las células encargadas de producir colágeno y elastina se cansan eventualmente. Así ha sido siempre.
La cirugía plástica es una opción para quien pueda pagarla. La imagen interior podría coincidir con la imagen exterior. La intervención quirúrgica promete la armonía entre la mente y el cuerpo. La aceptación vendrá después de verme como quiero, pero ¿cómo se construyó el deseo de modificar el cuerpo?
La cultura de la imagen perjudica la percepción de uno mismo. Hollywood, las revistas de modelos en el aparador y los espectaculares en la orilla de la carretera sugieren la perfección, la belleza y la juventud.
Los filtros en el Instagram quitan las arrugas. La foto de perfil fija la imagen del rostro con el mejor ángulo, el lado izquierdo o el derecho. No hay error que la inteligencia artificial no borre.
La solución a la dismorfia corporal debe trabajarse en sociedad. Por un lado, se recomienda dejar de criticar los cuerpos ajenos. Es importante no llamarle gorda o narizona a la gente.Estos pequeños cambios en el lenguaje harán la diferencia.
Por otro lado, las personas tienen el derecho a elegir la cirugía plástica. Es responsabilidad de los Hospitales y el Estado cuidar la salud física, psicológica y nutricional de los pacientes. El acompañamiento debe ser con evidencia científica y con valores humanistas.
Desafortunadamente, el sistema de salud no cumple en su totalidad con los requisitos para salvaguardar la vida de los pacientes que eligen la cirugía plástica. Los directores de los hospitales están más interesados en los ingresos económicos que en los pacientes. La clínica opera como maquiladora.
Si alguien desea una cirugía estética plástica o reconstructiva tiene el derecho a informarse y solicitar la documentación que acredite al hospital y al cuerpo de cirujanos. Exija el acompañamiento psicológico y nutricional antes y después de la operación.
La cirugía plástica debe hacerse sin culpa y prejuicios, con la garantía de tener una relación con el cuerpo más sana.