Cuando hablamos de construir mejores ciudades, muchas veces pensamos en grandes proyectos de infraestructura, inversión o desarrollo económico. Sin embargo, una de las inversiones más importantes y trascendentes que puede hacer una sociedad es aquella que realiza en sus niñas y niños. Porque el futuro de una comunidad no empieza mañana: se construye hoy mismo, en cada oportunidad que somos capaces de ofrecerle a nuestra niñez.
En Tijuana existe una asociación que desde hace años trabaja precisamente bajo esta visión: el Club de Niños y Niñas de Tijuana, A.C., una organización de la sociedad civil dedicada a brindar espacios seguros, formación, acompañamiento y oportunidades a menores que necesitan un entorno positivo para desarrollar todo su potencial.
Inspirado en un modelo internacional que entiende que las horas después de la escuela son fundamentales en la vida de un niño, el Club nació con una misión: prevenir que niñas, niños y jóvenes pasen largas jornadas solos, sin supervisión o expuestos a riesgos sociales, especialmente mientras sus madres y padres trabajan para sacar adelante a sus familias.
Actualmente, bajo el liderazgo de su presidenta Elena Velasco de Chavarín y de un consejo directivo comprometido, el Club de Niños y Niñas de Tijuana trabaja durante todo el año acompañando a menores entre los 6 y 16 años, ofreciéndoles mucho más que actividades recreativas: les ofrece un segundo hogar.
En sus instalaciones encuentran alimento, apoyo académico, deporte, arte, valores, convivencia y, sobre todo, adultos que creen en ellos. Durante los periodos vacacionales, cuando muchas familias enfrentan el reto de no contar con un lugar seguro para sus hijos mientras continúan sus actividades laborales, el Club abre sus puertas para brindarles protección, comida calientita, aprendizaje y momentos de alegría.
Hace algún tiempo tuve el privilegio de haber sido consejera y tesorera del Club y me tocó ver de cerca varias historias de éxito, por eso pienso que, quizá el impacto más profundo de esta labor no se mide únicamente en las actividades realizadas, sino en aquello que logra evitar.
Cada niño que encuentra un espacio seguro es un niño con mayores posibilidades de alejarse de la violencia, las adicciones y los entornos negativos, cada joven acompañado es una historia con más herramientas para tomar mejores decisiones y cada oportunidad sembrada puede cambiar el rumbo de una vida.
El Club de Niños y Niñas es un proyecto que nace de la comunidad y que nos recuerda también que los retos sociales no pueden depender únicamente del gobierno. Las comunidades se fortalecen cuando ciudadanos, empresas, organizaciones civiles y familias decidimos involucrarnos.
Reconocer y apoyar iniciativas como el Club de Niños y Niñas de Tijuana es apostar por una ciudad con más oportunidades, más esperanza y más historias de éxito. Hay una frase muy cierta que refleja profundamente esa visión: “Cuidemos a nuestros niños hoy, para no tener que cuidarnos de ellos mañana.”
Porque detrás de cada niño o niña acompañado hay una gran historia que puede cambiar de rumbo, un talento que puede descubrirse y un sueño que puede realizarse.