El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana advirtió que una eventual reforma al Instituto Nacional Electoral (INE) debe preservar la autonomía del organismo, al considerar que cualquier modificación que debilite su independencia podría afectar la vida democrática y la confianza en el país.
El posicionamiento del sector empresarial surge ante los planteamientos de reforma al sistema electoral que se discutena nivel nacional. El presidente del CCE Tijuana, Roberto Lyle Fritch, señaló que el debate debe centrarse en fortalecer al árbitro electoral y no en restarle facultades o independencia.
“El INE no es una concesión política ni una dependencia subordinada al poder, es el árbitro de nuestra democracia, y su autonomía es una garantía ciudadana, no un privilegio institucional”, afirmó.
El dirigente empresarial recordó que el sistema electoral mexicano ha permitido alternancias políticas pacíficas y procesos reconocidos a nivel nacional e internacional, resultado de décadas de construcción institucional y de la profesionalización de los organismos electorales.
Lyle Fritch señaló que una reforma electoral puede resultar positiva si su objetivo es mejorar la eficiencia administrativa, fortalecer capacidades técnicas o eliminar duplicidades dentro del sistema electoral. Sin embargo, advirtió que una modificación que concentre decisiones o politice la integración del órgano electoral representaría un retroceso democrático.
“Si la reforma fortalece, contará con respaldo, pero si debilita la autonomía o concentra poder, encontrará una sociedad vigilante y firme”, sostuvo.
El presidente del CCE Tijuana también planteó que la estabilidad democrática tiene implicaciones directas en el ámbito económico. Indicó que la confianza en los procesos electorales influye en la legitimidad de los gobiernos y en el clima de inversión.
Explicó que la falta de certidumbre institucional puede impactar en decisiones de inversión, empleo y desarrollo económico, debido a que la legitimidad de las autoridades electas forma parte del entorno de estabilidad que consideran los sectores productivos.
Lyle Fritch añadió que los procesos democráticos suelen deteriorarse de manera gradual cuando se debilitan los contrapesos institucionales y se normaliza la concentración de poder dentro de los sistemas políticos.
Ante este escenario, el dirigente empresarial llamó a que cualquier propuesta de reforma al sistema electoral se construya mediante diálogo amplio, análisis técnico y participación de distintos sectores de la sociedad.
“La democracia no es patrimonio de un gobierno ni de una fuerza política, es patrimonio de la nación, por lo que hoy debemos defender la certeza jurídica y el equilibrio institucional, no por ideología, sino por responsabilidad con el futuro de México”, concluyó.