El comercio ambulante en Tijuana mantiene un crecimiento sostenido, con más de 12 mil permisos registrados, de los cuales alrededor del 70% corresponde a la venta de alimentos, de acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).
Mientras el sector restaurantero advirtió afectaciones por la concentración de puestos, autoridades municipales señalaron que la cifra definitiva se conocerá una vez que concluya el proceso de renovación en curso.
En las calles, esta dinámica se refleja en historias como la de Cristina Ochoa Jácome, quien hace dos años dejó su empleo en una menudería para instalar su puesto de burritos en el Centro de la ciudad. Explicó que obtener el permiso implicó cumplir con trámites y revisiones sanitarias que debe renovar cada año, además de cubrir los pagos correspondientes.
“Para el permiso se necesita ir al palacio municipal, me pidieron varios requisitos, papeles y como es comida, hay que hacerse estudios y varios trámites. Hay que estar pagando el permiso cada año, los estudios son también cada año”, relató Cristina.
Cristina Ochoa vende burritos en el Centro. Foto: Ana Cecilia RamírezAyuntamiento sin números
El Ayuntamiento de Tijuana, a través del secretario de Gobierno, Arnulfo Guerrero León, indicó que el comercio ambulante forma parte de la dinámica económica de la ciudad y que su crecimiento se ha presentado de manera gradual en cada administración. Señaló que el enfoque actual se centra en ordenar los espacios para evitar afectaciones a la movilidad y propiciar la convivencia con el comercio establecido.
“Tenemos un incremento que se da paulatino en cada administración, el comercio ambulante es parte fundamental de la ciudad”, respondió Guerrero.
El Secretario añadió: “Lo hacemos con ellos es que los espacios que ellos vayan adquiriendo por el crecimiento no sean lugares que afecten al tránsito de las colonias y que puedan convivir ellos con el comercio establecido; es una lucha constante, pero estamos en ese camino”.
Por su parte, el delegado de la Zona Centro, José Luis Portillo se negó a declarar al respecto excusando que no tiene permitido dar entrevistas.
Arnulfo Guerrero León, secretario de Gobierno de Tijuana, ente regulador del comercio. Foto: Ana Cecilia RamírezEn paralelo, desde Canirac Tijuana se plantea la necesidad de establecer reglas más claras para equilibrar las condiciones entre negocios formales y ambulantes. Su presidenta, Rebeca Aguilar Santuario, señaló que el planteamiento no busca confrontar sectores, sino avanzar hacia un esquema regulatorio más definido.
“El piso no es parejo, pero no quiere decir que no tengan derecho y no lo puedan hacer, entonces es como damos las condiciones para que a todos nos vaya bien”, afirmó la restaurantera.
Rebeca Aguilar, presidenta de Canirac. Foto: Ana Cecilia RamírezPara quienes dependen de esta actividad, el ambulantaje representa una alternativa económica directa. Abelardo López Miranda, vendedor de cocos en el Centro, describió un negocio que ha permanecido dentro de su familia y que hoy continúa como fuente de ingreso diario.
“Mis hermanos y compañeros tenían el puesto antes, se fue pasando de hermanos y ahora está este. Para poder tener un puesto se necesita valentía, para sacar un puesto adelante”, contó el joven coquero.
Abelardo López Miranda vende cocos en plena banqueta. Foto: Ana Cecilia RamírezEl conflicto gastronómico
El sector restaurantero ha señalado que el impacto se concentra especialmente en la venta de alimentos y en la ocupación de banquetas, lo que consideran genera competencia con establecimientos formales. Aguilar Santuario indicó que actualmente se observan puntos donde la actividad ambulante alcanza dimensiones similares a las de restaurantes.
“Hay más de 12 mil permisos de comercio ambulante en la ciudad registrados, de esos son 70 por ciento son de alimentos, entonces es un tema que afecta al sector gastronómico, entonces ahorita te encuentras prácticamente restaurantes montados en banquetas”, expresó Canirac.
El gobierno municipal detalló que las zonas con mayor crecimiento de comercio ambulante son La Mesa, el Centro y la Zona Este, y reiteró que el número final de permisos vigentes se definirá al concluir el proceso de renovación el próximo mes.
Ambulantes a mitad del paso peatonal en la esquina de la calle Cuarta con Constitución. Foto: Abdiel OrtegaNo todo es fácil
A nivel cotidiano, comerciantes como Gabina García Escobar, con 37 años vendiendo tamales en el Centro, señalaron que las condiciones han cambiado en comparación con décadas anteriores. Indicó que, aunque el negocio permitió sostener a su familia durante años, actualmente enfrenta menores ventas y mayores dificultades.
“Últimamente están muy malas las ventas, no sabría decirle, pero está muy crítica la situación. Ya no hay tanta gente como antes, a pesar de que la ciudad ha crecido mucho”, dijo Gabina.
También refirió que la posibilidad de entrar a la formalidad no resulta viable por los costos actuales, lo que mantiene al ambulantaje como la única opción para continuar con su actividad económica.
“Nunca he hecho por tener local propio, un negocio de estos no da para una renta, las rentas son caras”, señaló la tamalera.
La lucha entre comerciantes por las calles de Tijuana es visible para cualquier peatón o automovilista. Mientras, las autoridades continúan incentivando este tipo de actividades.
Para Gabina García aún es imposible formalizar. Foto: Ana Cecilia Ramírez