La política migratoria de Estados Unidos vive la peor coyuntura en “muchísimos años”, por lo que no hay movilidad de los flujos migratorios, si se compara con la que había hace dos años, manifestó Tonatiuh Guillén, investigador de la UNAM.
“No hemos tenido un momento peor”, comentó ante el panorama de agresiones contra la migración en Estados Unidos y a que las solicitudes de asilo están canceladas por parte de aquella nación.
La detención de la movilidad a gran escala se debe a que existe mayor represión, agresión y dureza en el discurso, las normas, barreras y el uso de una fuerza paramilitar y la presencia del Ejército estadounidense pegado a la frontera EEUU – México, explicó Guillén.
Indicó que esa agresividad adentro de EEUU se traduce en deportaciones masivas que afectan a comunidades y personas con largo tiempo de vida en aquel país, lo cual es un desastre en materia de derechos humanos, separación de familias y de hijos de sus padres.
El académico advirtió que estas políticas no solo afectan a la migración, sino también a Estados Unidos que atraviesan por una difícil situación económica.