Durante la sesión de Cabildo de la noche del viernes para nombrar al nuevo secretario de Gobierno, Ramón Vázquez Valadez, quedó claro que para la síndica procuradora Teresita Balderas él no es precisamente de su gusto, y no se lo mandó decir.
Al realizarse la votación de Ramón Vázquez, la síndica procuradora pidió su voto razonado, pero le dio su aprobación diciendo que elegía la primera opción, aunque sin pronunciar su nombre. El primer detalle anunció lo que vendría.
La síndica aprovechó para advertirle al nuevo secretario que, básicamente, estará sobre él, vigilándolo con el reglamento desenvainado para no darle tregua, un mensaje que ya había filtrado en días anteriores.
Balderas enumeró una serie de obligaciones que deben cumplir los funcionarios y que corresponde a la Sindicatura vigilar, citando la Ley de Responsabilidad Administrativa del Estado.
Al final de la ceremonia, la síndica Balderas mandó un último mensaje: no aplaudió.
No aplaudió. Por su parte, Ramón Vázquez básicamente dijo en su mensaje que llega a sumarse a una administración consolidada y que trabajará de la mano con el alcalde Ismael Burgueño.
La pelea por la silla de la Secretaría de Gobierno arreció durante la última semana y confrontó a Balderas, que quería a Josué Gutiérrez, secretario de Humanismo, contra un grupo de regidores que buscaba poner al regidor Lemuel Ramírez.
No es secreto que Ramón Vázquez nunca ha sido del agrado de la síndica, pues la amistad de este con el alcalde Burgueño data de tiempos anteriores a la actual administración, y siempre se le ha dado la atención en el Palacio Municipal.
Al final ganó Vázquez el set pero no el match, utilizando términos tenísticos, y no la tendrá fácil dado el escenario descrito.
Por cierto, los regidores que pidieron la palabra fueron aquellos que querían imponerse en la Secretaría, amagando con votar en contra del alcalde Burgueño.
Al escucharlos nos recordó que nomás no traen nada, pues sus discursos fueron básicamente la letanía morenista que hemos escuchado miles de veces.
Para Ramón Vázquez, la presencia de Rosina del Villar, presidenta estatal de Morena y que suele andar escondida, además del diputado Juan Manuel Molina, coordinador de la bancada morenista en el Congreso, fue un mensaje de respaldo.
En ese sentido, Vázquez tiene una ventaja importante: es fundador de Morena y las bases morenistas lo reconocen como uno de los suyos, tal como lo dijo el regidor Pablo Yáñez.
Frente a la síndica procuradora, esto lo vuelve una pieza incomoda, dado que ella llegó al partido mucho después, originaria de administraciones panistas.
Así las cosas en el Ayuntamiento de Tijuana, que con esto termina un episodio de esta novela llamada La guerra por el poder.
Ramón Vázquez ya se había aburrido en el Congreso: Lleva tres legislaturas. Rosarito ¡no te acabes!
Rosarito no termina de sacudirse ese viejo peyorativo de “rancho”, y quizá tampoco quiere. Porque si algo distingue a la política del quinto municipio es esa mezcla de folclor, pleito personal, lealtades de cantina y fuego amigo que le da un aire sui géneris, aunque conserve intacto su encanto pueblerino.
Como diría el clásico: el horno no está para bollos… aunque las circunstancias digan exactamente lo contrario.
Vayamos, como diría Jack el Descuartizador, por partes.
Algunos dicen que Rosarito sigue siendo una delegación de TijuanaLa actual alcaldesa Rocío Adame trae entre ceja y ceja la reelección, pero el camino está lejos de estar pavimentado. En Morena, donde las sonrisas duran menos que una sesión de Cabildo, la mandataria mantiene una relación más que tirante con la coordinadora estatal del partido, Rosina del Villar, quien, no por casualidad, aspira también a la alcaldía.
Nadie explica del todo el origen del desencuentro y, por si el frente interno no bastara, tampoco puede verse ni en pintura con el diputado Fidel Mogollón, personaje que ha hecho del escándalo casi una marca registrada.
En los corrillos políticos todavía se recuerda el episodio en el que, según quienes juran haber estado cerca, el legislador habría recibido tremendo cachetadón luego de intentar sobrepasarse políticamente con la actual alcaldesa.
Nada que sorprenda demasiado, tratándose de un personaje previamente exhibido por protagonizar escenas de violencia contra la madre de sus hijos a las afueras de un casino, tras una noche de juego y excesos.
Aquello terminó por convertirlo en un apestado político dentro de Morena, al grado de que la bancada guinda en el Congreso buscó marcar distancia antes de que el incendio les alcanzara las cortinas, aunque él busca sí o sí la selfie perfecta con, claro, los políticos perfectos para el apoyo a su candidatura a la alcaldía de Rosarito, pues al menos para él el clásico de “ya me toca” es real.
Pero en Rosarito el pasado no termina de irse. Y mientras unos pelean el presente, también late el corazoncito político de Araceli Brown, exalcaldesa y hoy diputada federal, quien gobernó el municipio durante cinco años aprovechando las bondades de la reelección.
La lista de presidenciables ya se revela y Rocío lleva la mano, aunque no se sabe cuánto punch tiene, y es que arrastra, como muchos morenistas, escamoles y malas decisiones que ya les cobran factura. Ahí está el llamado “predialazo” como botón de muestra.
A eso se suma el rumor, que solo se menciona en voz baja por los pasillos del Ayuntamiento, de que quienes en verdad toman las decisiones son sus hermanos César y Enrique. Hasta ahora, solo un susurro. Pero en Rosarito, los susurros tienen costumbre de volverse escándalo.
Socavón
La elección de Ramón Vázquez como secretario General, dejó como damnificado a Josué Gutiérrez, quien ya se veía despachando y manejando la caja chica de la administración local. Al no ser el elegido, según le contaron al Calafiero, la diputada Norma Angélica Peñaloza, esposa de Gutiérrez, hizo berrinche y no asistió a la sesión del Congreso del jueves pasado, donde su presencia era requerida dado que se votaría la iniciativa para modificar el presupuesto del Poder Legislativo. Por cierto, el berrinche cayó como ingratitud, dado el apoyo que el entonces diputado Vázquez le dio a la pareja morenista en sus iniciativas.
Las cosas de la política.