Por Ana Cecilia Ramírez y Abdiel Ortega
Entre botellas alineadas en repisas y mesas donde se descorchan etiquetas de distintas regiones del mundo, el proyecto Tanina tomó forma en Tijuana a partir de una oportunidad inesperada que dos amigas decidieron aprovechar, asumiendo los desafíos y satisfacciones de un proyecto de esta naturaleza.
La sommelier Jazmín Franco y la analista financiera Rosel Santiago son las fundadoras del espacio, un bar y punto de encuentro dedicado al vino que abrió sus puertas en septiembre del 2025. El proyecto surgió cuando Franco supo que podía heredar un local en la colonia Cacho que anteriormente operaba un concepto similar.
“Se nos presentó una oportunidad en la cual creo que tuvimos poco tiempo de poder decidirnos y tomarla y la verdad pues lo hicimos. Y nace pues de una necesidad de las dos y una inquietud de hacer algo para nosotras, por nosotras y bueno también para aquellos que disfrutan de esto”, relató Franco.
Jazmín Franco y Rosel Santiago son las Taninas. Foto: Abdiel OrtegaAunque la idea inicial fue impulsada por Jazmín, el proyecto tomó otra dimensión cuando decidió consultar a Santiago, con quien mantiene una amistad de más de una década desde que ambas jugaban voleibol juntas. La invitación comenzó como una consulta financiera y terminó en una sociedad.
“Cuando ella me busca por asesoría, yo nada más le digo, sí, es rentable, pero tiene que estar de oportunidad”, explicó Santiago.
Tras revisar los números y el comportamiento del negocio que anteriormente ocupaba el espacio, Santiago decidió apostar por el proyecto. La decisión implicó utilizar ahorros familiares destinados a otros planes personales.
“Lo hablo con mi esposo, le digo, oye, esta esta oportunidad”, contó Rosel. “Nuestros ahorros, nuestros fondos para carro nuevo, casa, lo que sea. Y ya nos fuimos todo por el todo”, contó.
Equilibrios
El concepto de Tanina combina la experiencia profesional de Franco como sommelier con la visión financiera de su socia. La carta incluye vinos de distintas vinícolas de Baja California, así como una selección internacional de diferentes países.
La intención es ofrecer una selección equilibrada que permita a los visitantes conocer estilos clásicos del vino y propuestas menos convencionales.
“Intentamos buscar, seleccionar dentro de esos proyectos, las etiquetas que consideramos que son las mejores para compartir a nuestros comensales”, explicó Franco.
El proyecto también busca acercar el vino a personas que no necesariamente tienen experiencia previa con esta bebida. Para ello, el establecimiento mantiene opciones por copeo y una atmósfera que busca evitar la percepción de elitismo que suele asociarse con el vino.
Pasaron a ser equipo de voleibol a tener su propio bar. Foto: Abdiel Ortega“Creo que nuestro trabajo es buscar aquí en Tanina que se sienta justo como un espacio libre, un espacio sin tanta pretensión y un espacio en el cual, pues se sienta más cómodo de preguntar, de explorar, de conocer”, comentó Franco.
Desde su experiencia en la industria, la sommelier considera que el consumo de vino en Baja California ha evolucionado en los últimos años. Aunque el estado mantiene una fuerte identidad como productor, la presencia de etiquetas internacionales también contribuye a ampliar el conocimiento de los consumidores.
“Creo que el internacional viene a abrirnos el panorama general o más amplio de lo que es el vino y poder entenderlo también desde ahí”, explicó Jazmín.
Retos
El proyecto también representa una experiencia de emprendimiento para ambas. Santiago dejó recientemente su empleo para involucrarse de lleno en la operación del negocio, mientras Franco enfrenta el reto de dirigir un espacio propio dentro de una industria donde, asegura, las mujeres todavía buscan mayor reconocimiento.
“Sí es una industria donde al día de hoy sigue predominando que no seamos nosotras las que lideremos los proyectos”, dijo Franco.
A pesar de los retos, ambas coinciden en que la sociedad ha funcionado gracias a la confianza que construyeron durante años de amistad. Hasta ahora, aseguran, el proyecto se ha sostenido en la combinación de intuición, experiencia profesional y decisiones compartidas.
“Estoy viviendo algo extraordinario en mi vida porque decidí hacer alianza y equipo con una amiga”, confió Franco sobre cómo ha funcionado emprender como mujeres y amigas.
Maternidad
Rosal Santiago también relató que el emprendimiento implicó reorganizar su vida personal, especialmente en su papel como madre. Durante la entrevista explicó que combinar la crianza con la operación del negocio ha sido uno de los desafíos más recientes desde que decidió involucrarse de lleno en el proyecto.
Reconoció que el proceso es exigente, sobre todo porque recientemente dejó su empleo para dedicar más tiempo al negocio. “Sí ha sido un poquito difícil, de muchos retos. Sí, pero bien. Ahí vamos como agarrando forma”, comentó.
Rosel Santiago equilibra lo profesional con la maternidad. Foto: Abdiel Ortega La empresaria señaló que el apoyo de su entorno cercano es clave para mantener el equilibrio entre la vida familiar y el trabajo. En ocasiones, explicó, su hija incluso la acompaña al establecimiento mientras ella atiende actividades del negocio.
“También Jaz ha sido muy consciente de decirme ‘oye pues tráetela, ni modo, hay que darle’. Ella nos ayuda de repente a limpiar las botellas de abajo”, bromeó la madre empresaria.
Santiago añadió que parte del proceso ha consistido en aprender a pedir apoyo y a flexibilizar ciertas expectativas personales sobre el rol doméstico, algo que considera frecuente entre mujeres que emprenden.
“Como mujeres nos pesa mucho soltar eso porque nos hacemos sentir menos mujeres cuando no debería ser”, apuntó Rosel sobre la experiencia femenina en los negocios.
Desde su experiencia, sostuvo que el reto consiste en priorizar responsabilidades y aceptar ayuda cuando es necesario. “Elijan sus batallas. No pasa nada si hoy no limpiamos la casa o si hoy no cocinamos”, expresó al reflexionar sobre el proceso de emprender mientras se mantiene una vida familiar activa.
Para las dos socias, Tanina representa más que un negocio. Se trata de un proyecto que apenas comienza, construido a partir de una oportunidad tomada con rapidez, una amistad de largo tiempo y la apuesta por abrir un espacio donde el vino pueda explorarse sin formalidades excesivas.
Tanina está sobre la calle Brasil, en la colonia Cacho, casi esquina con la avenida Guanajuato, en horarios de 2 a 10 de martes a sábado, pues el domingo cierran a las 8 de la noche.
La sommelier Jazmín Franco. Foto: Abdiel Ortega