La senadora Julieta Ramírez, como el lector quizá ya sepa, fue nombrada vocera del grupo parlamentario de Morena en el Senado, el mismo día en que el gobierno de Estados Unidos emitió las solicitudes de detención, con fines de extradición, del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pero también del senador Enrique Inzunza Cázarez.
Sin duda, la aspirante a la gubernatura de Baja California se apuntó una victoria en su búsqueda de mayor foco público. Lamentablemente para ella, se dio en el contexto mencionado. Y hasta el momento, Julieta Ramírez no ha salido a defender a su compañero de bancada ni a ejercer como vocera de su partido en el Senado.
Lo que sí hizo fue atender a medios de comunicación que cubren la Cámara Alta para hablar de su nuevo cargo. Eso sí, muy amable, muy atenta. Después del bochornoso conflicto con la prensa de Tijuana, la senadora tendrá que foguearse más ante medios no precisamente a modo.

Lo innegable es que si algo ha sabido trabajar la mexicalense son sus relaciones públicas en la CDMX, donde se le ve más cómoda. Ser la vocera morenista del Senado, como están de revueltos los ríos de la política, sin duda le dará exposición que le caerá bien en su pelea por intentar alcanzar a Ismael Burgueño en las encuestas.
Por otro lado, ayer mismo, la gobernadora Marina del Pilar Avila le dio un llegue al equipo de Julieta, con el anuncio de que Francisco Molina dejó de ser el titular del Instituto de Juventud estatal. Muchas gracias y buena suerte, le dijo.
El exfuncionario había estado trabajando sin empacho y sin miedo para la promoción de la senadora Ramírez, a tal grado que empleados de Juventud BC andaban acompañando a la aspirante en pleno horario laboral.
Según le contaron al Calafiero, los del equipo de Julieta ya se veían como los próximos mandamases. Con la salida de Molina, le tumban un centro de operaciones y de recursos. Solo basta ver la forma en que el secretario de Bienestar y pareja de la senadora, Netza Jáuregui, despidió al exdirector. ¡Le va a poner su OXXO!
Directo a la campañaUn Hank candidato
Como cada año, el político y empresario Jorge Hank Rhon celebró su festival del Día del Niño, y como cada año, la prensa le hizo las mismas preguntas. Para esta edición, Hank se inclinó más por no competir como candidato a la gubernatura, ni por su partido el PES ni por el PAN, que dice solo se lo come con leche por las mañanas, y mucho menos con el PRI, que ya no se le mueve ni la patita, dijo. Aunque aseguró no haberse sentado con nadie.
Lo que no dijo, aunque sí reconoció que ellos se moverán por su cuenta, es que por lo menos su hijo, Juan Carlos Hank Kraus, está en negociaciones intensas con el Partido Acción Nacional para ser su candidato a la alcaldía de Tijuana.
El movimiento, según escuchó el Calafiero, está siendo impulsado desde la mismísima cúpula del partido, tanto en Ciudad de México como desde la dirigencia local. Por si usted no recuerda, actualmente el grupo del exgobernador Francisco “Kiko” Vega mantiene el control azul en BC.
Durante la administración de Kiko Vega, la relación con Jorge Hank Rhon fue más que cordial, siendo aliados de facto contra la facción priista del “Diablo” Castro Trenti. Incluso, Juanita López Floriano, alfil de Jorge Hank, fue la secretaria del Trabajo durante dicha gestión.
Así que, según contaron, lo más probable es que en la boleta de 2027 el apellido Hank aparezca. Y, dadas las condiciones de salud del patriarca local, apunta a que sea uno de sus hijos.
Limpia
El proyecto del Ayuntamiento de Tijuana para subrogar la atención de personas adictas a través de la famosa Patrulla Espiritual le caerá de perlas a algunas colonias clasemedieras de la ciudad.
Por ejemplo, en Las Palmas, donde los vecinos constantemente se quejan de la presencia de personas en situación de calle, ya anunciaron que harán “limpia de indigentes”, como si de desechos se tratara.
Sin duda, Jesús Osuna, conocido como El Chiquilín y su proyecto, es todo un fenómeno social

Socavón
El secretario de Gobierno de Tijuana, Arnulfo Guerrero, alias “Fufo”, fue visto, según le confiaron al Calafiero, durante un encuentro con Miguel Ángel Bujanda y Marcelo Machain Servín. Ambos fueron funcionarios del círculo cercano durante la administración de Montserrat Caballero.