La senadora Julieta Ramírez ya se vio emperatriz de Baja California. Con su séquito, con exigencias puntuales de un ambiente controlado y otras demandas, la mexicalense acudió el pasado viernes a un encuentro en la Canaco de Tijuana enfundada en la actitud de toda una mandataria, más que de una pre-precandidata.
Dicha actitud no pasó desapercibida entre los asistentes. Notaron la aspiración de gobernante de Julieta, pero para su mala suerte no contaba con la prensa.
Una nutrida avanzada, salir a recibirla, la lista de personas que lo harían, la lista de personas con las que se reuniría en privado, la lista de quienes la acompañarían en el presídium con un 60% de mujeres y 40% de hombres, sin preguntas abiertas del auditorio.
Trato de gobernadora, pues.
La senadora Julieta Ramírez ya se vio. Al menos, ese fue su mensaje implícito.
Su discurso, nos platicaron, fue el de lavarse las manos por los escándalos de los gobernantes de Morena, y dijo que algunos se habían desviado de los principios del movimiento. Incluso señaló que ser gobernante no se trata solo de recibir halagos, algo que entre líneas se interpretó como un mensaje teledirigido.
Además, Ramírez reconoció la mala relación de los morenistas con la iniciativa privada, algo que, según dijo, cambió con la llegada de la administración de Claudia Sheinbaum. Ahora los aspirantes ya acuden a los grupos empresariales, como lo hizo ella en esta ocasión.
Sin embargo, la actitud de Julieta Ramírez dejó un mal sabor de boca al inicio del evento. Aunque su corte intentó evitar a la prensa, no le quedó de otra que atenderla.
“Ya están aquí, ya están aquí, no pasa nada”, fue la respuesta de la senadora a su propio equipo, que intentó cerrar la puerta para impedir el acceso de los reporteros. Lamentable. Quien aspira a gobernar deberá enfrentar este tipo de situaciones cotidianamente.
Nos recordó el clásico “Ya sé que no aplauden”, de Peña Nieto.Según nos comentan, la senadora está ampliando su agenda y esfuerzos para hacerse notar en Tijuana. Durante su trayectoria como funcionaria electa, primero como diputada y ahora como senadora, Julieta se concentró en su ciudad, Mexicali, y en la Ciudad de México.
Se le olvidó que para ganar la gubernatura es indispensable ganar en Tijuana. Ningún gobernador ha obtenido el cargo sin el respaldo de la ciudad más importante del estado. Ahora intenta recuperar el tiempo perdido.
Al final de la reunión con la Canaco, Julieta Ramírez volvió al personaje. “Dejad que los niños vengan a mí”. Saludó a las mesas con la actitud propia de los políticos.
Aún queda bastante tiempo para saber si aprendió de esta experiencia.
En Ensenada hasta le encimó la suya a Armando AyalaConvenientes
Hablando de nuestros representantes federales, incluyendo a la senadora Julieta Ramírez, el pasado viernes brillaron por su ausencia durante el encuentro entre representantes de la nación Kumiai y las autoridades.
En Tecate se reunieron para exponer el problema binacional por la destrucción de un sitio sagrado del pueblo Kumiai en el cerro Cuchumá por parte del gobierno de Estados Unidos para construir el muro fronterizo.
Al encuentro solo acudieron de primer nivel la secretaria de Cultura, Alma Delia Abrego, y la secretaria del Medio Ambiente, Elvia Martínez Santos. Pero entre los interesados presentes, el común denominador fue la decepción por la ausencia de sus representantes.
Ningún diputado federal o senador. De la delegada federal en BC, Carmen Antuna ni hablar. El alcalde de Tecate, Román Cota llegó a saludar y se fue, literalmente, corriendo.
Es más, de la diputada local Evelyn Sánchez, presidenta de la Comisión de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas del Congreso, ni sus luces, aunque se llena la boca sobre el la defensa de nuestros pueblos indígenas cada que pude.
Quién sí fue, hay que decirlo, fue la diputada local Dunnia Montserrat Murillo López, pero lo hizo como miembro del pueblo Cochimí.
Nuestro diputados federales y senadores están ocupados en la grilla política, en la pelea por las candidaturas y en las negociaciones. Pero los temas a los que les toca entrar eso sí que no.
La molestia viene, además, por la forma en que los políticos morenistas se suben al tema de los pueblos indígenas en cada campaña o discurso oficial. Hasta ceremonias y simulaciones de inclusión de estas comunidades hacen en sus eventos.
El caso es que el reclamo a los representantes federales viene dado que se trata de un conflicto binacional, por lo que les corresponde a ellos abogar por el tema. Así las cosas.
Socavón
En la partida de ajedrez del Ayuntamiento de Tijuana, ni alfiles ni torres. Tras la última batalla, la reina va ganando la guerra por el dominio del tablero.