El gobierno de Baja California atribuyó a trabajos de infraestructura en Estados Unidos los escurrimientos recientes asociados a la contaminación en la cuenca del río Tijuana, luego de que autoridades del Condado de San Diego reportaron emisiones contaminantes en la región fronteriza.
El secretario para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua en Baja California, Víctor Daniel Amador Barragán, afirmó que las descargas observadas en días recientes no derivan de acciones realizadas en México, sino de reparaciones en una compuerta del lado estadounidense, identificada como JB-1, las cuales han generado escurrimientos desde meses anteriores.
El gobierno estatal respondió en su conferencia semanal sobre la alerta de las autoridades de San Diego sobre concentraciones elevadas de sulfuro de hidrógeno en el valle del Río Tijuana durante el fin de semana, un gas asociado a la descomposición de aguas residuales y vinculado a la problemática estructural de descargas en la cuenca.
De acuerdo con el reporte del condado, los niveles detectados superaron la guía federal de exposición aguda durante varias horas, lo que activó alertas sanitarias en la zona. Aunque posteriormente las concentraciones disminuyeron, tal situación de contaminación es frecuente en el área.
En paralelo, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) en su sección estadounidense reportó un evento reciente de flujo transfronterizo en la zona de Stewart’s Drain, el cual, según la propia autoridad, fue contenido antes de alcanzar el cauce principal del río Tijuana.
Defienden cumplimiento
El funcionario estatal sostuvo que Baja California ha cumplido con los compromisos establecidos en los acuerdos binacionales, al señalar que se han ejecutado obras como la rehabilitación del colector internacional y la instalación de equipos para reducir descargas hacia el río.
Indicó además que se han implementado acciones para modernizar la infraestructura sanitaria, incluyendo la reparación de redes de drenaje que han superado su vida útil, así como programas para contener filtraciones en distintos puntos del sistema.
No obstante, reconoció que persisten limitaciones en la capacidad de tratamiento en la planta internacional, lo que impide captar la totalidad de las aguas residuales generadas en la región, un factor que mantiene la presión sobre el sistema binacional.
Los reportes recientes, tanto del lado estadounidense como del gobierno estatal, reflejan que la problemática en la cuenca del río Tijuana continúa activa, con manifestaciones que incluyen tanto descargas como emisiones de gases asociados a la contaminación.