Él es Jhon Cornejo y lleva 20 años asistiendo a Comic-Con desde Miami, Florida. Cada año viaja más de 4,300 kilómetros (casi 2,700 millas) solo para asistir a la convención más importante de la cultura pop en el mundo.
Exmiembro de la Fuerza Aérea y apasionado coleccionista de figuras de acción, Jhon llegó por primera vez por consejo de un amigo, sin saber bien qué esperar. ¿Su reacción al cruzar las puertas? Sentir la misma emoción pura de un niño en la mañana de Navidad.
Esa fascinación lo llevó, dos años después, a lanzarse al mundo del cosplay vestido como un Tie Pilot.
A lo largo de dos décadas ha acumulado recuerdos imborrables, como el inolvidable día que conoció en persona a Dave Stevens, creador de su amado The Rocketeer.
Sin embargo, como todo veterano del evento, también conoce el lado pesado de la experiencia: extraña la época en que se compraban boletos sin tantas filas, y aún recuerda aquel difícil sábado hace cuatro años en el que tuvo que dormir en la calle, lesionándose y arruinando su traje.
Hoy en día, los costos de traslado desde Florida (casi 300 dólares solo por transportar el traje) y un problema de ciática lo obligaron a retirar los cosplays. De hecho, este año su médico le recomendó firmemente no viajar.
Pero para Jhon, el dolor no fue rival contra las ganas de reencontrarse con viejos amigos y hacer otros nuevos; juntó fuerzas, tomó el avión y volvió a estar presente, porque para él, la pasión por Comic-Con vale cada uno de esos kilómetros.