Durante las últimas semanas, el Valle de Guadalupe volvió a quedar en medio de una discusión que cada cierto tiempo revive en la agenda pública de los medios de comunicación y las redes sociales: hasta dónde puede crecer el turismo sin desplazar la vocación agrícola y enogastronómica que convirtió a la zona en uno de los principales destinos de Baja California.
El detonante fue el anuncio de una estrategia para promover eventos de mayor formato en Ensenada, lo que reactivó a productores, empresarios turísticos, autoridades y grupos que desde hace años advierten riesgos por el crecimiento desordenado en el polígono vitivinícola.
El anuncio fue la gota que derramó el vaso de una controversia anterior sobre el debate si en el Valle de Guadalupe el turismo estaba en crisis, una discusión que inundó las redes sociales sobre si este destino es elitista y la llamada crisis es una consecuencia de costos desmedidos.
Foto: Abdiel OrtegaAunque el debate se presentó como la disyuntiva entre conciertos sí o conciertos no, testimonios recabados muestran un conflicto más amplio, donde también entran el agua, la movilidad, la seguridad, los servicios públicos, el uso de suelo, la vida comunitaria y el modelo de desarrollo que se busca para el Valle.
Conciertos, pero fuera del polígono
La gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda planteó que la salida debe construirse a partir de un equilibrio entre las distintas actividades económicas de la zona, pero con respeto a las regulaciones existentes y a la identidad del destino.
La gobernadora Avila Olmeda durante la inauguración de una central de autobuses en el Valle. Foto: Abdiel Ortega“Creo que podemos encontrar un equilibrio. El Valle de Guadalupe no se puede convertir en un antro tampoco, sino más bien encontrar el equilibrio”, expresó esta semana durante su visita al Valle de Guadalupe con la excusa de inaugurar una estación de autobuses.
La definición más concreta vino del secretario de Turismo de Baja California, Miguel Ángel Badiola, quien descartó que los conciertos masivos regresen al polígono vitivinícola.
“Aquí en el polígono no, esos van a ser en la arena”, dijo durante el mismo evento de la Gobernadora.
Badiola sostuvo que los eventos de gran formato se realizarán en la Arena Valle de Guadalupe, mientras que actividades tradicionales, como las relacionadas con la paella, continuarán dentro del Valle.
El funcionario informó que sostuvo una reunión con representantes de Provino, Provalle, Emprendedores del Valle, turoperadores y prestadores de transporte, donde se abordó la promoción del destino y la coordinación entre sectores.
De acuerdo con Badiola, en ese encuentro se planteó que la responsabilidad de los sectores involucrados es promover las bondades del Valle, sin presentar al destino como un espacio exclusivo de un solo nivel económico o social.
Una región que ya no vive solo del vino
Marco Antonio Estudillo Bernal, coordinador de la mesa directiva y comité de la Asociación Civil Emprendedores del Valle de Guadalupe, sostuvo que el destino ya no puede explicarse únicamente desde la producción de vino.
En la región, dijo, conviven actividades vinculadas a restaurantes, hoteles, transporte turístico, senderismo, arte, cerveza artesanal, gastronomía tradicional, servicios y turismo de romance.
Para Estudillo, el reto es la búsqueda del equilibrio. Foto: Abdiel OrtegaPara Estudillo Bernal, esa diversidad obliga a discutir el futuro del Valle desde una visión más amplia, donde los eventos no se rechacen de forma automática, pero tampoco se realicen sin reglas de operación.
“Sí necesitamos sentarnos y entender en qué lugares, en qué tamaños tendrían que ser”, comentó.
El empresario planteó que existen espacios con mejores condiciones para recibir eventos de alta capacidad, algunos fuera del polígono o en zonas con accesos más directos a carreteras.
También pidió revisar horarios, seguridad pública, carriles de ascenso y descenso, vialidades, comunicación con visitantes e infraestructura carretera, para evitar afectaciones a la operación cotidiana de vinícolas, restaurantes, hoteles y comunidades.
Desde su perspectiva, la discusión no debe leerse como un pleito entre dos bandos irreconciliables, sino como una conversación pendiente entre sectores con intereses distintos dentro de una misma región.
“Creo que no hay una bifurcación, no hay en realidad una premisa donde haya dos grupos enfrentados. Creo que eso no existe y debemos como que quitarlo del discurso todos porque no existe”, afirmó.
Provino pide respetar el reglamento
Francisco Rubio Cárdenas, presidente del Consejo Directivo de Provino Baja California, también se colocó en una postura intermedia, aunque con límites más claros para los conciertos dentro del Valle.
El representante de productores señaló que el Ayuntamiento de Ensenada debe sujetarse al reglamento vigente y recordó que las vinícolas realizan eventos de menor escala, como cenas, maridajes, bodas y actividades de vendimia.
“El valle no es para un turismo masivo, o sea, no es Disneylandia”, dijo.
Rubio Cárdenas consideró que los conciertos de 5 mil o 6 mil asistentes no deben realizarse dentro del Valle, aunque vio viable utilizar la arena ubicada en la entrada de la zona.
También rechazó la idea de que toda la oferta del Valle sea inaccesible, pues señaló que existen degustaciones, comidas y experiencias con distintos rangos de precio.
Francisco Rubio, presidente de Provino y de la casa vinícola F. Rubio. Foto: Abdiel OrtegaSobre la baja en afluencia turística, el presidente de Provino cuestionó cifras de 40, 50 o 70 por ciento que han circulado sin una fuente precisa.
Atribuyó parte del comportamiento turístico a condiciones económicas generales en Baja California y a cambios en el consumo de visitantes locales, sobre todo de Tijuana y Mexicali.
Los problemas de fondo
La postura más crítica provino de Fernando Pérez Castro, de vinícola La Lomita y Finca La Carrodilla, quien consideró equivocado hablar de un regreso de conciertos porque esos eventos no desaparecieron del Valle.
“Los conciertos nunca se han ido”, afirmó.
Pérez Castro sostuvo que existe una regulación publicada y un programa sectorial que establece requisitos para actividades dentro del polígono, por lo que el problema central no está en la existencia de eventos, sino en la aplicación de reglas.
“Los problemas del Valle de Guadalupe pasan por otro lado”, apuntó.
Entre esos problemas mencionó falta de agua, ausencia de drenaje en zonas pobladas, caminos deteriorados, recolección de basura, inseguridad, servicios mínimos para habitantes y presión inmobiliaria.
Para un sector, los eventos masivos sería matar la gallina de los huevos de oro. Foto: Abdiel OrtegaTambién planteó que cualquier modificación a la regulación debe partir de estudios técnicos, diagnósticos serios y participación de comunidades, productores, academia y autoridades.
El productor consideró que el éxito económico y turístico del Valle lo volvió atractivo para inversiones de corto plazo, por lo que llamó a proteger la vocación agrícola, el paisaje y la actividad enogastronómica.
Turismo plantea mesas de trabajo
Por parte del gobierno estatal, la delegada de la Secretaría de Turismo en Valle de Guadalupe, Jaqueline Denise Izabal Bitterlin, afirmó que la dependencia ha sostenido reuniones con distintos actores del destino.
“Si se va a una mesa de trabajo grande con todos para cualquier situación o problema que exista, darle para adelante y arreglarlo”, declaró.
La funcionaria sostuvo que el gobierno mantiene estrategias de promoción nacional e internacional para el Valle, además de programas dirigidos al turismo local.
De acuerdo con datos expuestos por la Secretaría de Turismo, Baja California concentra alrededor del 70 por ciento de la producción nacional de vino, con una producción estimada de 2 millones de cajas anuales.
La dependencia también registra 4 mil 500 hectáreas de vid plantadas y cerca de 260 proyectos vitivinícolas.
Derrama sin cifra específica
Las cifras públicas disponibles no permiten medir con precisión la derrama económica generada específicamente por conciertos en el Valle de Guadalupe.
Autoridades y promotores han señalado beneficios para hoteles, restaurantes, transporte y servicios, pero no existe un dato oficial reciente que cuantifique ese impacto dentro del polígono.
En contraste, la derrama documentada más reciente vinculada al enoturismo corresponde a las Fiestas de la Vendimia 2025, con una expectativa de 800 millones de pesos y alrededor de 100 mil visitantes.
Esa cifra corresponde a un calendario amplio de actividades enoturísticas, no a conciertos masivos dentro del polígono.
El modelo pendiente
El acuerdo que buscan autoridades, productores y empresarios no resolverá solo una agenda de conciertos.
La definición pendiente es más amplia: qué actividades pueden crecer dentro del Valle de Guadalupe, cuáles deben realizarse en espacios con mayor infraestructura y cómo se protegerá la vocación que convirtió a la región en una de las principales cartas turísticas y gastronómicas de Baja California.