El aumento de la informalidad laboral en las principales ciudades del país coincidió, al cierre de 2025, con un crecimiento del empleo en los sectores de comercio y servicios y una reducción en la industria manufacturera, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
En el agregado urbano de 32 ciudades, la tasa de informalidad laboral se ubicó en 43.1 por ciento durante diciembre de 2025, cifra superior a la registrada un año antes. Este comportamiento se presentó en un contexto donde la tasa de desocupación se mantuvo en 2.4 por ciento a nivel nacional, sin variación anual, y la población ocupada alcanzó 60.4 millones de personas.
El reporte sectorial mostró que el crecimiento del empleo se concentró principalmente en comercio, con un incremento anual de 852 mil personas, y en restaurantes y servicios de alojamiento, con 353 mil. En contraste, la industria manufacturera registró una disminución de 238 mil personas ocupadas en comparación con diciembre de 2024, lo que reflejó un ajuste en la composición del empleo.
Tijuana
En el caso de Tijuana, el contexto local confirmó dicha tendencia. De acuerdo con los resultados más recientes de la ENOE por ciudades, correspondientes al tercer trimestre de 2025, la tasa de informalidad laboral en la ciudad se ubicó en 37.9 por ciento de la población ocupada. Este dato se coloca por debajo del promedio nacional, aunque mantiene a una proporción significativa de trabajadores fuera de esquemas formales de empleo.
La estructura económica de Tijuana, caracterizada por una fuerte presencia del sector manufacturero y una creciente actividad comercial y de servicios, se encuentra alineada con las tendencias observadas a nivel urbano. La reducción del empleo manufacturero a nivel nacional y el aumento de la informalidad en ciudades ofrecen un marco de referencia para el comportamiento reciente del mercado laboral local.
La ENOE señaló en su informe que el seguimiento del empleo urbano y sectorial permite observar cambios en la calidad y tipo de ocupación, en un escenario donde la estabilidad en la desocupación convive con un aumento de la informalidad y con un desplazamiento del empleo hacia actividades terciarias.